Cronología de la noche de los hechos

Intentaremos hacer una reconstrucción de los hechos de la noche del 13 de noviembre de 1992, un cometido que la guardia civil nunca realizó.Para ello tendremos en cuenta la sentencia, las declaraciones de Ricart y los testimonios de los dueños del bar “El Parador”y de algunos  lugareños.

 
 

CRONOLOGÍA DE LA NOCHE DE LOS HECHOS

20.10 ó 20.20 PICASSENT.  Miguel Ricart recoge a las niñas en su coche en Picassent, según los hechos probados de  la sentencia.

20.36 ó 20.46 LLEGADA A CATADAU, suponiendo que hicieran el recorrido desde Picassent hasta Catadau pasando por la discoteca Coolor, por el camino más corto y sin ningún tipo de interrupción (26 minutos), como puede observarse en el siguiente mapa. Nunca se le pidió a Miguel Ricart que reconstruyera el camino exacto por donde llevaron a las niñas hasta la Romana.

reconstrucción-hasta-catadau

21.36 ó 21.46 LLEGADA AL PARAJE DE LA ROMANA, tras circular una hora más en un coche con al menos 5 personas por caminos pedregosos y sin iluminación. El tiempo tomado como referencia nos lo aportan testigos de la zona, aun cuando realizaron este trayecto de día.

camino-romana

21.56 ó 22.06  CASETA DE LA ROMANA. Necesitarían como mínimo 20 minutos o más para recorrer los 800m que separan el lugar donde dejaron el vehículo y recorrer la senda que lleva a la caseta donde “supuestamente” se realizaron las agresiones. Era entonces un camino agreste y estrecho, por el que tuvieron que ir en fila de uno, escoltando a las niñas uno abriendo paso y otro al final de la fila, iluminándose con linternas y cuidando que ninguna de las niñas escapara.

23.00-24.00 BAR “EL PARADOR”. Teniendo en cuenta que según las Declaraciones de los dueños de “El Parador” Miguel Ricart llegó al bar a por unos bocadillos entre las 23.00 y las 24.00 h, y que se tarda 1 hora y 20 minutos desde la caseta hasta Catadau (incluyendo el camino a pie), Ricart tuvo que salir de La Romana antes de las 22.40 (si saliera más tarde el bar estaría ya cerrado).

catadau-laromana

Pongámonos en el mejor de los casos para la versión oficial: si Ricart y Anglés no tuvieron ningún contratiempo y las niñas no opusieron ningún tipo de obstáculo, no intentaron escapar ni tuvieron ningún problema que hiciera más lento su traslado, llegaron a la Romana entre las 21.56 y las 22.06 y salieron de esta como muy tarde a las 22.40 (en el caso de que llegaran al bar El Parador exactamente a las 00.00h y no las 23.00. Es decir, tuvieron entre 34 y 44 minutos para hacer lo que sostiene la sentencia como hechos demostrados:

[…] llegar, subieron al piso alto, encendiendo una linterna de luz rojiza, y mientras Ricart sujetaba a Antonia, las otras dos niñas fueron objeto de repetidas agresiones con un palo por haberse quejado, siendo atadas a un poste, que en funciones de columna allí existe, en el centro de la estancia, y una vez inmovilizadas, arrojaron a Antonia y después de desnudarla, en contra de su voluntad, por persona distinta del acusado, y en su presencia, fue penetrada vaginal y analmente, con posterior introducción de un palo por el ano, siendo vestida a continuación y atada al poste indicado. Seguidamente, desatada Desirée, y tras desnudarla cortándole la parte delantera de su camiseta así como del sujetador, fue arrojada al mismo tiempo en que Ricart era compelido a que la penetrara vaginalmente, lo que efectivamente realizó, previa la oposición verbal de la víctima.

Luego, el propio acusado, pasó a inmovilizar las piernas de la niña para que su compañero la penetrara vaginalmente primero, después analmente, y por último, le introdujera el palo reseñado por el ano, tras lo cual fue vestida, anudándosele las prendas rotas, y atándose de nuevo al poste.

  
Dejamos a la opinión del lector que analice si algo así es factible o incluso posible.
Quizá este fuera el motivo por el cual nunca se realizó una reconstrucción de los hechos.


HECHOS PROBADOS DE  LA SENTENCIA

El procesado, Miguel Ricart Tárrega mayor de edad y sin antecedentes penales, siendo, aproximadamente, entre las 20’10 y 20’20 horas del día 13 de noviembre de 1992, conduciendo el vehículo de su propiedad, un Opel-Corsa de color blanco, matrícula V-7757-BJ, circulaba por el interior de la población de Picassent (Valencia), en compañía de otro varón identificado y que no se encuentra a disposición del Tribunal, y posiblemente de alguna otra persona más, cuando al llegar a la altura de una ermita allí existente, observaron a María Teresa Deseada Hernández Folch, conocida como Desirée, de 14 años de edad, junto con sus amigas, Miriam García Iborra, también de 14 años, y Antonia Gómez Rodríguez, de 15 años, quiénes se encontraban practicando “auto-stop” con la intención de llegar a la Discoteca Coolor, situada a las afueras de la ciudad, momento en que los pasajeros se pusieron de acuerdo en recogerlas con la finalidad de satisfacer con ellas sus deseos libidinosos, por lo que deteniendo el vehículo, una vez sobrepasadas las mismas, les invitaron a subir, indicándoles que las llevarían a la Discoteca referida, situándose las tres en el asiento trasero, y reiniciándose la marcha, sin que poco después se detuviera el vehículo al pasar ante el establecimiento indicado, lo que intranquilizó a las niñas, quiénes inmediatamente solicitaron que las dejaran bajar, exigencia que no fue atendida, más bien al contrario, pues abandonando la carretera, el vehículo se adentró por caminos vecinales, y ello provocó que las niñas empezaran a gritar pidiendo auxilio, reaccionando el que viajaba al lado del conductor, girándose y poniéndose de rodillas sobre el asiento, para golpear repetidamente a las chicas hasta hacerlas callar. En estas condiciones se llegó a las proximidades de una casa de campo abandonada, conocida del acusado, situada en el paraje de “La Romana” del término municipal de Tous (Valencia), bajándose todos del coche, y en fila india recorrieron una senda que llegaba a la caseta, encabezando la marcha Ricart, y cerrándola su compañero, llevando ambos una linterna para ayudarse. Al llegar, subieron al piso alto, encendiendo una linterna de luz rojiza, y mientras Ricart sujetaba a Antonia, las otras dos niñas fueron objeto de repetidas agresiones con un palo por haberse quejado, siendo atadas a un poste, que en funciones de columna allí existe, en el centro de la estancia, y una vez inmovilizadas, arrojaron a Antonia y después de desnudarla, en contra de su voluntad, por persona distinta del acusado, y en su presencia, fue penetrada vaginal y analmente, con posterior introducción de un palo por el ano, siendo vestida a continuación y atada al poste indicado. Seguidamente, desatada Desirée, y tras desnudarla cortándole la parte delantera de su camiseta así como del sujetador, fue arrojada al mismo tiempo en que Ricart era compelido a que la penetrara vaginalmente, lo que efectivamente realizó, previa la oposición verbal de la víctima.

Luego, el propio acusado, pasó a inmovilizar las piernas de la niña para que su compañero la penetrara vaginalmente primero, después analmente, y por último, le introdujera el palo reseñado por el ano, tras lo cual fue vestida, anudándosele las prendas rotas, y atándose de nuevo al poste. Acto seguido, el acusado, en compañía de otra persona, se dirigió a donde estaba estacionado el coche, y con el mismo bajó hasta Catadau, y en el bar “Parador” compró bocadillos, ensalada y agua, subiendo de nuevo a la caseta para cenar. Después de comer, Miriam fue desatada y desnudada, siendo objeto de las mismas acciones libidinosas, anteriormente relatadas en relación con las otras niñas, con la colaboración de Ricart, que durante todo el tiempo la sujetó de los tobillos para facilitar las penetraciones, concluidas las cuales, y una vez vestida y atada al poste, los agresores decidieron dormir, tumbándose sobre unos colchones, pero ante los gemidos de las niñas, éstas fueron golpeadas con el palo tantas veces referido, siendo conminadas a callarse mediante la amenaza de la exhibición de una pistola del 9 corto.

Pasada la noche, al amanecer, y previo acuerdo de eliminar físicamente a las niñas, por persona distinta al acusado se procedió a ahondar una fosa, allí existente, que había sido utilizada para esconder una motocicleta robada, concluido lo cual, las víctimas fueron llevadas hasta la fosa, ayudando Ricart a Antonia y Desirée, mientras que Miriam era prácticamente trasladada por parte de otra persona. Una vez en el lugar, Ricart regresó a la caseta para recoger una moqueta con la que se quería envolver a las chicas, momento en que a Desirée le arrancaron con unos alicates el pezón y aureola mamaria derecha, retornando el acusado cuando las niñas, conscientes de que las iban a matar, procedieron a gritar y solicitar socorro, lo que provocó una fuerte agresión por otra persona con unas piedras enrrolladas a una camiseta, que era utilizada a manera de onda, hasta que el agresor se lastimó, y entonces, por medio de un palo golpeó repetidamente y con gran contundencia a las tres víctimas, llegando a sacar un cuchillo de monte de los llamados de lanzadera, clavándolo, por dos veces, en la espalda de Desirée. Todas las agresiones relatadas, ocasionaron en los cuerpos de las víctimas una amplia gama de heridas de diversa consideración. Finalmente, estando Antonia tendida sobre su costado derecho, y Desirée tumbada boca abajo, y Miriam arrodillada y acurrucada, por persona distinta al acusado, quién nada hizo para evitarlo, se procedió, cuando se encontraba entre las niñas y la fosa, a disparar una pistola contra la cabeza de Antonia, no saliendo el proyectil por encasquillado del arma, la que de nuevo montó, expulsando entonces el proyectil encasquillado que cayó en la fosa, disparando luego a corta distancia un tiro a la cabeza de cada chica, produciéndoles a las tres destrucción de centros vitales encefálicos que les ocasionó la muerte instantánea. A continuación, los agresores colocaron la moqueta sobre el fondo de la fosa en la que arrojaron los tres cadáveres, cubriéndolos con los bordes de la moqueta y tierra, así como con ramas y matorrales de los alrededores.

comentarios
  1. […] Cronología de la noche de los hechos […]

  2. ahmed dice:

    los hechos son repugnantes macabro . y el juicio ha sido todo un teatro vergonzoso,sigo pensando que estas pobre niñas merecían justicia justicia digna que nunca la han tenido es lamentable en un estado sin derecho es lo que tiene.mi pésame a los familiares y que dios haga justicia de verdad

  3. Emilio dice:

    Es que por más vueltas que se le dé al caso las piezas no encajan. Es más cuanto más detalles conoces menos encajan. Qué pena de país donde las leyes se vulneran, los juicios se amañan y la libertad de expresión queda apartada de los grandes medios.

  4. Eric dice:

    Personalmente fuí a Alcácer, es toda una suerte que las recogan en auto stops al minuto. Luego de la Gasolinera Mari, es IMPOSIBLE que Cano Llácer las viese a la altura de la ermita. IMPOSIBLE. Y conduciendo desde Pare Guaita hasta Catadau cuando inicamos el camino de la Romana, o yo fuí muy lento o me llevó 40 min. Hay que decir que atraviesas varios pueblos, si esas chicas estaban secuestradas a golpes, es muy raro que ningún vecino viese nada, ni ellas intentasen revolverse en un coche, que según la senténcia oficial iban “5 personas y tal vez más”.
    Simplemente es RÍDICULO cargar con ese peso un Opel Corsa, la suspensión baja casi hasta el suelo, lo he probado.
    Luego el camino de la Romana, es más bien una montaña, con un Althea NO PUDE hacer el camino. Tuvieron que subiorme con un 4×4 aparcar en las garroferas y subir andando, así que la idea de que un Corsa, de noche , con sólo 1 luz, en Noviembre en lluvias (barro) y 6 personas … Se hace rídicula.
    Además el coche tuvo que hacer el viaje 4 veces (la 1 vez que suben y viola, la 2a al Bar Parador, la 3er vuelven a subir, violar y matar, la cuarta se van de la Romana) y el coche apareció sin golpes, ni restos en los bajos. ES UN CHISTE.
    Personalmente, y era de día. me salen tiempos más largos, yo diría que desde la C/Pare Guaita hasta Catadau, y el inicio de la Romana tarde unos 40 min. Y Hasta la Caseta otros 45 minutos. Aprox las 10 cómo vostros, así que en 45 minutos hicieron todas las lesiones genitales y anales a Desi y Toñy, que cómo señaló Frontela eran muchísimas mas que los valencianos.
    Luego las dejan atadas durante más de 1h 30 para los bocadillos, cuando Miriam está entera y puede pelear, las han atado con cuerdas de embalar a un poste …
    Simplemente imposible. Luego la senténcia acaba de cuadrar las 127 lesiones de Frontela, con la camiseta con piedras de Anglés. Con eso lo cuadran todo.

    • justiciacasoalcasser dice:

      Así es Eric, los que hemos comprobado el trayecto in situ podemos asegurar que es técnicamente imposible.
      Así que la sentencia se basa en “hechos NADA probados”.
      Un saludo cordial.

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