Las declaraciones de Miguel Nicolás Cortona

Miguel Nicolas Cortona declararía en cuatro ocasiones.

  • Primera manifestación voluntaria, el día 1 de febrero de 1993 en las dependencias de la Unidad Orgánica de Policía Judicial, 311ª Comandancia de la Guardia Civil. (folios 300-303 del sumario)
  • La segunda manifestación , el día 29 de Febrero de 1996, comparece  ante la fuerza instructora. (folios 3730-3732 del sumario)
  • La tercera manifestación, el día 30 de abril de 1996, comparece ante el juez en el juzgado nº6 de Alzira (folios 3905-3906)
  • La cuarta declaración, el día 7 de agosto de 1.996, ante  la Unidad Orgánica de Policía Judicial Valencia (folios 3992-3994 del sumario)

Instalaciones-Audiencia-21B1


-Primera declaración-

Según su declaración del 1 de febrero de 1993 a las 17h (ff. 300-303): dos semanas después de abandonar prisión (14 de diciembre) apareció en su casa Miguel Ricart, que también había cumplido su condena, porque no tenía donde vivir. Miguel llegó con un Opel Corsa blanco.

A los tres días de vivir juntos, a las 5 de la mañana un encapuchado entró en la caseta con una semiautomática 9mm corto y una barra de hierro, lo despertó y le pidió todo el dinero. Lo sacó de la vivienda y continuó golpeándole hasta que Cortona le dio el “poco dinero que tenía guardado en el pantalón”, 35.000 pesetas. Ricart estaba en otra habitación y no salió para nada. El encapuchado volvió con Cortona a la caseta, Miguel Ricart ya había salido, metió a Cortona en un armario y le amenazó de muerte si lo seguía o si lo encontraba ahí la semana siguiente. Ricart apareció 5 minutos después, diciendo que había ido a pedir ayuda, pero que no había encontrado a nadie.

Cortona se fue al día siguiente a Valencia, pero sin tener adonde ir volvió a la caseta a las 20h. Sobre las 22h llegaron en un Seat Ronda azul Ricart, Antonio Anglés y el Mauri, a quienes presentó como unos amigos para ofrecerle protección.

Durante los días que pasaron juntos, salió el tema de conversación del compañero de celda violador, y tanto Miguel Ricart como Antonio dijeron que “ellos, después de violarlas, las mataban y las enterraban, que así no los reconocían y que de esta forma no pasaban el mal rato que en la cárcel pasan los violadores”.

Cuatro o cinco días después de llegar Antonio, Miguel y Mauricio, Antonio se puso una cazadora que llevaba un distintivo con una media luna y Cortona reconoció ese distintivo como el que llevaba en su cazadora el encapuchado. Desde entonces sospechó que eran la misma persona. Cortona también dijo que además de la 9mm corto, Antonio Anglés tenía un cuchillo de dos hojas, una “lanzadora”.

Antonio  le propuso comprarle la caseta, por lo que un día se presentó su madre, Neusa, que pidió para ese fin un préstamo al banco. Entonces se fue a vivir siete días con ellos al piso de Camí Real, en Catarroja.

Todo esto ocurrió entre el 22 de diciembre de 1992 y el 20 de enero de 1993, pues este último día Cortona se fue a vivir a una pensión de la calle Peris y Valero de Valencia.

Cuestiones

  • Resulta algo más que extraño que Cortona, alguien con problemas habituales con las fuerzas del orden, se presente ante la Guardia Civil para ofrecer una declaración voluntaria, apenas 48 horas después de que fueran encontrados los cadáveres de las niñas, en lugar de callarse.
  • Cortona dice que Miguel Ricart “no tenía donde vivir” porque había discutido con su mujer y le pide alojamiento. Pero Ricart lleva prácticamente toda su vida de adulto viviendo en casa de los Anglés, desde que tenía apenas 18 años. Sería lógico si su relación con los Anglés no pasaba por un buen momento, pero justamente (según Cortona) aparece después de la paliza con Antonio y el Mauri, por lo que las relaciones son, como mínimo, buenas. Además, en casa de los Anglés había sitio de sobra, como se deduce del hecho de que unos días después Cortona vaya a vivir con ellos y disponga de su propia habitación (vista oral, 26 de mayo de 1997, 10ª sesión).
  • Nadie conoce a qué se dedicaba Cortona después de su paso por la prisión. Resulta sorprendente que la noche del ataque llevara encima 35.000 pesetas (unos 210€) y lo considerara “poco dinero”. Tengamos en cuenta, como dato comparativo, que en 1992 el salario mínimo interprofesional era de 338€ (https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Salario_m%C3%ADnimo_en_Espa%C3%B1a). Se vuelve a echar en falta alguna indagación por parte de la guardia civil.
  • Cortona no reconoce la voz de Antonio Anglés al día siguiente, aun habiendo dialogado con el encapuchado unas horas antes.
  • Cortona dice que su atacante era Antonio Anglés, sin embargo unos días después se va a vivir con él y su familia a su piso en Catarroja. ¿Quién se iría a vivir a casa de su agresor?

La declaración de Cortona despierta dudas y parecería que lo normal sería que diera pie a posteriores investigaciones, sin embargo,  el 3 de enero de 1996 se cerró el sumario, sin hacer ninguna otra indagación relacionada con él.

El 16 de febrero de 1996 la Asociación Clara Campoamor, como acusación particular, y la defensa de Miguel Ricart pidieron ampliatorias del sumario, y esta es la siguiente ocasión en que aparece Miguel Nicolás Cortona (folios 3.670-3.673). Esta petición consiguió que el cierre del sumario fuera revocado; esta ampliatoria solicitaba que:

  • Se certificara si Cortona estaba en la cárcel la semana del 13 al 20 de noviembre de 1992 (fechas en las que desaparecieron Míriam, Toñi y Desirée).
  • En el caso de que no estuviera en la cárcel, que se le cite como imputado y se le extraigan pelos de la cabeza y el pubis para que se haga una pericial junto con los pelos de Ramón Antonio Losa Raga y José Miguel Martínez Cana. La pericial consistiría en comparar los pelos de estos tres individuos con los pelos dubitados hallados. Se pidió que la comparación fuera de las características microscópicas y análisis de queratina, porque creían que los pelos hallados no tenían restos suficientes para hacer un análisis de ADN.

La respuesta de la audiencia provincial fue que:

  • Efectivamente, Cortona no estaba en la cárcel en esa época.
  • Se le citó a declarar como imputado y le pidieron muestras de pelo de la cabeza y del pubis para compararlos solo con el pelo cano de 4 cm de longitud hallado por el Dr. Frontela en el cinturón de Desirée. Se hará análisis microscópico, de queratina y ADN.
  • No se permite la comparación de los pelos dubitados con Ramón Losa Raga ni con José Miguel Martínez Cana, porque no sería eficaz para el esclarecimiento de los hechos, ya que estos pelos no tenían bulbos y la audiencia creía que no era posible entonces hacer un análisis de ADN.

-segunda declaración_

A raíz de esta petición de la asociación Clara Campoamor y la defensa de Miguel Ricart, se cita a declarar voluntariamente a Miguel Nicolás Cortona -nuevamente en la 311 comandancia de la guardia civil (ff. 3.730-3.732)-, el 29 de febrero de 1996.

En esta declaración Cortona básicamente se reafirma en su manifestación anterior, con los siguientes añadidos: Ahora vive en Pinedo, Valencia, en el restaurante “C. N.”. En una ocasión salió con Ricart, Antonio y Mauricio a una discoteca en la carretera de Manises a Paterna, fue la única ocasión en que salió con ellos. La declaración es aún más breve que la anterior y parece que la guardia civil no dedicó muchos esfuerzos a conocer nada más respecto a la historia de Cortona. Más interesante es la siguiente declaración, ya como imputado.


-tercera declaración-

El 30 de abril en el juzgado de instrucción 6 de Alzira (ff. 3.904-3.906). Ahora dice vivir en la Calle Viver de Valencia.

Variaciones, precisiones y contradicciones respecto a la versión anterior

Cuando compartieron celda, Cortona había sido detenido en las Escuelas Pías, en Valencia, por “delito contra la salud pública”, es decir, tráfico de drogas. Le dijo a Ricart que tenía una casa en el klómetro 7 de la carretera a Pedralba. Miguel Ricart se presentó en su caseta de Llíria exactamente 8 días después de que Cortona saliera de la cárcel. Cortona salió el 14 de diciembre, de modo que Ricart llegó el día 22 de diciembre de 1992, exactamente el día que salió de prisión. Sin embargo, Cortona dice que al parecer Ricart había estado dos o tres días dando vueltas porque no localizaba la caseta, lo que hace que no pueda coincidir la cronología.

Después de darle la paliza a Cortona, el encapuchado le dijo que se quedaría unos días en el chalet, y que si le veía le mataría. La caseta tenía 3 habitaciones, pero Miguel Ricart dormía en la misma habitación que Cortona, aunque en otra cama, pero no se movió ni habló (en la declaración de 1 de febrero de 1992 Ricart estaba en otra habitación). En esta declaración Cortona sospecha inmediatamente de Ricart, y no al ver la chaqueta con una media luna de Antonio Anglés; sospechó de Antonio cuando vino al chalet al día siguiente porque llevaba la misma ropa que el encapuchado. A partir de aquí, la declaración difiere totalmente respecto a la anterior: Cortona pide a Ricart que se vaya porque se va a ir y cerrará la caseta, ante lo cual Miguel se echa a llorar diciendo que no tiene adonde ir. Cortona se va a Valencia y deja en su caseta a Ricart. Vuelve, recoge a Ricart y lo lleva a Valencia. Hay que señalar que no había forma de llegar a la caseta de Cortona si no era en un vehículo, y que en esta misma declaración dice que Miguel Ricart vino en un Opel Corsa blanco. Al dejarlo en Valencia, Cortona le dice que “si quería podía volver”. Cortona vuelve a la caseta y una vez allí se presentan Ricart, Antonio y Mauricio. Le sorprende porque le había dicho a Ricart que no llevara a nadie a su casa. Se quedaron 7 u 8 horas y después se fueron todos juntos a Catarroja, Cortona sintiéndose coaccionado (en las versiones anteriores se quedaron varios días juntos, ¿quizás se refiera a 7 u 8 días? ¿Se trata de un nuevo error tipográfico de bulto de la guardia civil o una versión diferente?).

En una ocasión, a las 7 de la tarde Ricart y Antonio Anglés dijeron que iban a ver a tres niñas, y que si quería ir con ellos, Cortona dijo que no y se quedó con Mauricio; regresaron sobre las 12,30 o la 1 de la mañana, Mauricio les pregunto si habían visto a las chicas y dijeron que no.

Esa misma noche hablaron del antiguo compañero de celda, detenido por violación, y Antonio y Miguel Ricart dijeron que “en caso de violación a ellos nunca los cogerían porque antes enterrarían los cuerpos”.

Cuestiones

-Una observación: Cortona es detenido en diciembre del 92 por tráfico de drogas. Esto es, comparte “profesión” con Antonio Anglés, a una distancia de unos 40 km.

-En su anterior declaración (1 de febrero de 1992) Ricart estaba en otra habitación y ahora duermen en la misma. Es imposible que se le haya olvidado un dato como ese. ¿Mintió antes, ahora o ambas veces y nunca estuvo allí?

-Ricart no tiene adónde ir y está desesperado, pero luego hay sitio de sobra en casa de los Anglés.

-Si Ricart fue a la urbanización de Llíria en un Opel Corsa blanco, ¿por qué Cortona lleva a Ricart a Valencia? ¿Qué ocurre con el Opel Corsa? Porque, además, cuando Ricart vuelve con Antonio y Mauricio lo hacen en el Seat Ronda.

-¿Cuándo se van, supuestamente, todos juntos a Catarroja? ¿Unas horas después de que llegue Antonio, Mauricio y Ricart o unos días después?

-¿Por qué la Guardia Civil, un cuerpo totalmente capacitado y profesional, no se hace estas preguntas, que puede plantearse un mero aficionado, al interrogar a Cortona?


-cuarta declaración-

Declaración de Miguel Nicolás Cortona en relación al artículo de Interviú

El 7 de agosto de 1996 Cortona comparece voluntariamente para declarar en la 311 comandancia de la Guardia Civil (ff. 3.992-3.994).

Cortona manifiesta que el periodista Andrés Sánchez (uno de los autores del artículo) se presentó para hacerle unas preguntas, que hablaron de la época en que Miguel Ricart vivió en su caseta, que un encapuchado le dio una paliza, que en la caseta había tenido ropa de mujer y que ahora le habían pedido muestras de sangre. Cortona confiesa que es conocido como “El Marley”. Las únicas mujeres que han estado en su casa fueron una prostituta del barrio chino, de unos treinta años, y una tal Antonia, con quien tuvo una relación durante tres años. La prostituta estuvo alrededor de finales de 1992 o principios de 1993. La ropa de mujer: un vecino le dio unas bolsas de ropa por si le interesaba algo, y quizás ahí había ropa de mujer, o quizás fuera de la mencionada Antonia, porque tenía cajas con ropa suya. Cortona dice que no colaboraba con la Guardia Civil de Llíria, y que los guardias de ese puesto no eran jóvenes. Dice que él no es traficante de hachís, solo consumidor, aunque fue detenido por tráfico. Confiesa que tenía una pistola de aire comprimido, pero que eso no se lo contó al periodista. No le dijo nada al encapuchado de las niñas, y por esa fecha ni siquiera sabía que habían desaparecido. La charla con el periodista duró media hora. El periodista no le hizo ninguna pregunta sobre una red de prostitución.

Cuestiones

Resulta difícil de conocer el grado de veracidad de todos los datos del reportaje, ya que, inexplicablemente, la Guardia Civil no hizo investigaciones al respecto, o si las hizo no constan en el sumario.

Pero algunos de los datos sí han sido contrastados, y nos hace pensar que, como mínimo, una parte del artículo contiene información veraz:

  • Por primera vez Cortona confiesa que se le conoce como “El Marley”, mientras que en declaraciones anteriores decía no tener ningún alias.
  • Tal como decía el Señor A, se confirma que había cajas de ropa de mujer en casa de Cortona.

Y eso lleva a preguntarse si el resto de información es también cierta o no:

  • Según la entrevista, Miguel Ricart dormía en la misma habitación y cama que Cortona. En la declaración del 1 de febrero de 1993 Ricart estaba en otra habitación. En la del 30 de abril Miguel Ricart dormía en la misma habitación que Cortona, aunque en otra cama.
  • El Señor A afirma que en casa de Cortona no había absolutamente nadie más, que no estaba Miguel Ricart.
  • Según Interviú Cortona había montado un negocio de drogas y prostitución con mayores y menores de edad.
  • Su negocio de drogas y prostitución estaba frecuentado por guardias civiles, según Interviú.
  • Cortona no es capaz de explicar claramente a quién pertenecían las cajas con ropa de mujer que había en su casa.
  • Cortona era uno de los informantes habituales de la Guardia Civil, según publica abiertamente Interviú.
  • La Guardia Civil no investigó más a Cortona, o si lo hizo no figura en el sumario del caso.

-Juicio oral-

Miguel Nicolás Cortona en el juicio oral

La primera mención a Cortona en el juicio la hace Miguel Ricart.

Tercera sesión del juicio oral, 14 de mayo de 1997, Miguel Ricart

Básicamente cuenta la misma historia que hemos oído hasta ahora, en la que habría que destacar lo siguiente:

Cortona tomaba medicación para la úlcera que padecía. En la urbanización en la que tiene el chalet Cortona, viven varios agentes de policía; concretamente, tiene como vecinos aun ex policía retirado y un policía nacional en activo.

Miguel Ricart fue solamente a visitar a Cortona a su chalet, y decidió pasar unos días, así que abandonó el domicilio de los Anglés en Catarroja. (No cuadra con lo expuesto hasta ahora por Cortona)

Cuando entró el encapuchado con una pistola, Ricart estaba en el sofá. Cuando el encapuchado se llevó fuera a Cortona, Miguel Ricart fue a pedir ayuda al ex policía, a quien su mujer no permitió acudir.

Décima sesión, 26 de mayo de 1997, Miguel Nicolás Cortona

Cuenta la historia que hemos revisado hasta ahora, comentaremos solo los puntos más interesantes o que difieren de las versiones anteriores:

Nunca se ha teñido el pelo. Hasta que compartieron celda no conocía a Miguel Ricart. El tercer compañero de celda no se comentó que estuviera ahí por violación; posteriormente dice que estaba encarcelado por violación.

En el chalet, duerme en la misma habitación que Miguel Ricart, pero en distinta cama. Cortona vio el resplandor de una luz y le dijo a Ricart: “¿Tú no has visto una luz? A mí esto me parece extraño”. Ricart contesta “No te preocupes, será algún coche de algún vecino del chalet”. Miguel Ricart dormía en un sofá a los pies de la cama de Cortona, en la misma habitación. A los 3 o 4 minutos entra el encapuchado, le roba 30.000 pesetas del bolsillo y le da una paliza. Lleva una pistola que Cortona identifica como la misma que posteriormente le enseñó Ricart; posteriormente dice no saber si es la misma o no. Después le dice que no vuelva al chalet o lo matará. Cortona al día siguiente o dos días después se va a Valencia a dormir, pero regresa al chalet.

Cuando Ricart, Antonio Anglés y Mauricio van a su chalet, lo hacen en un Fassa color azul, tipo furgoneta.

Reconoció a Antonio Anglés como el encapuchado por la chaqueta, que tenía las mangas de diferente color que el cuerpo. [Anteriormente dio la versión de haberlo reconocido por unas letras en la chaqueta y, posteriormente, en la revista Interviú, por una media luna.]

Dice no saber de armas, pero que Ricart le enseñó la pistola y dice que debía ser un 7 largo, un 7 corto o un 9 largo. [Se contradice con la primera versión que da a la Guardia Civil, en la que dice claramente que era una 9mm corto.] La pistola tenía solo una bala. Cuando le preguntan por qué dijo en su declaración de 1 de febrero de 1993 que se trataba de una 9mm corta, si no sabía de armas, Cortona dice que no sabe por qué lo dijo… pero que era pistola de carro, una Amstrad [sic], y que cree que el calibre es entre una 7mm y una 9mm [Curiosas afirmaciones para alguien que no sabe de armas].

La Nochevieja de 1992 la pasó en el domicilio de los Anglés con Mauricio, viendo las campanadas.

Reconoce que se medicaba para la úlcera con Zantac (cuando se le presenta la pieza de convicción número 13, encontrada en La Romana). Posteriormene dice que cuando ocurrieron los hechos hacía más de un año que no tomaba Zantac.

La alfombra que le robaron en su casa era blanca y pequeña. Niega haber dicho que la alfombra con la que se envolvió a las niñas fuera suya.

Estando en su casa Miguel Ricart y Antonio Anglés, le preguntaron si tenía un pico. Él les dijo que sí, fue a buscarlo y no lo encontró. Fue entonces cuando se dio cuenta de que le faltaba un pico. [Cortona afirma que en las declaraciones a la Guardia Civil les contó esto acerca del pico, pero en las declaraciones que obran en el sumario no hay nada sobre este tema.]

Oyó que comentaban algo de una moto que tenían enterrada.

La ropa se la dio un vecino policía nacional, que vivía al lado. Le dio una bolsa de ropa, entre la que había dos camisas nuevas de hombre y ropa usada variada, entre ella ropa de niña.

Cortona afirma que nunca dijo que se le conocía como “El Marley”, y que no sabe por qué pone eso en su declaración del 7 de agosto de 1996.

boton-volver3

Anuncios
comentarios
  1. […] Las declaraciones de Miguel Nicolás Cortona […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s