Segunda declaración de Miguel Ricart Tárrega

FOLIOS 178-182
JUZGADO DE INSTRUCCIÓN Nº 06 DE ALZIRA
DECLARACIÓN DEL DETENIDO

 

Nombre y apellidos: MIGUEL RICART TÁRREGA
D.N.I./Pasaporte: 52.638.150 – Naturaleza: Catarroja, Valencia
Fecha de nacimiento: 12-09-69 – Hijo de Miguel y de Encarnación
Domicilio: Calle Alicante 11-5, Catarroja
En VALENCIA a treinta de Enero de mil novecientos noventa y tres.
Ante el Juez de Instrucción y de mí, el Secretario Judicial, comparece la persona arriba identificada, presente el Letrado D. JOAQUÍN COMINS TELLO (turno de oficio) previamente informado el declarante de sus derechos constitucionales y de las obligaciones que le impone la Ley, en particular del contenido de los arts, 118 y 520 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, hechas las prevenciones legales pertinentes, se le hace saber en este acto el hecho que se le imputa y se le requiere para que designe un domicilio en España para notificarle las resoluciones que se dicten, o en su caso designe una persona, con su respectivo domicilio, que las reciba en su nombre, advirtiéndole que la citación que se le haga en dicho domicilio o
persona permitirá la celebración del juicio en su ausencia, si la pena que se le pida no excediera de un año de privación de libertad o de seis años si fuera de distinta naturaleza, manifestando el declarante:(?)-Benetuser.
Interrogado por S.Sª, MANIFIESTA lo siguiente:
Están presentes el Ilmo. Sr. Fiscal Jefe DON ENRIQUE BELTRÁN y el médico forense del Juzgado de Instrucción Uno y Diez de Valencia DON SANTIAGO RINCÓN VELÁZQUEZ.
Está presente el médico forense de Alzira don FRANCISCO ROS PLAZA.
Leída que le son las tres declaraciones prestadas ante la Policía Judicial de la Guardia Civil por el declarante y contenidas en el atestado manifiesta que se ratifica íntegramente en las practicadas en el día 29 de enero del presente año negando consiguientemente todo lo que en las dos actas anteriores puedan estar en contradicción con aquella.
-Que desde el verano de 1992 reside el declarante en la casa de la familia Anglés Martíns sito en Catarroja C/ Camí Real 101-4 y ello por la gran amistad que le une con Roberto Anglés, si bien desde entonces aproximadamente comenzó a tener mayor relación con Antonio Anglés con el que comenzó a salir tanto de discotecas y esparcimiento como yendo a las casetas de montaña de Llombay y Alborache y de Villamarchante.
-Que las referidas casetas son la de Villamarchante una estación abandonada y las otras dos casas de campo, todas ellas en ruinas sin puertas y con libre acceso a su interior por cualquiera. Que las referidas casetas fueron utilizadas por Antonio el que a veces dejaba ropa u otros objetos personales las cuales se encontraban en parajes bastantes retirados y poco frecuentados de modo que no solían otras personas acudir a ellas ni notaron nunca en falta los citados objetos que allí solían dejar.
-Que Antonio al no haber regresado al Centro Penitenciario y habiendo quebrantado la condena estuvo viviendo en forma continuada en la casa de Llombay si bien pasado este tiempo comenzó a acudir también al domicilio de Catarroja de forma que por lo general los fines de semana solía estar en Catarroja y el resto de la semana lo pasaba en cualquiera de las tres casas de campo reseñadas alternando entre unas y otras sin ninguna razón u orden especial. Asimismo el declarante también aproximadamente desde el verano último se encontraba en Busca y Captura por lo que desde entonces y hasta hoy el declarante seguía a Antonio y vivía con él ahí donde se encontraba tanto si se iban a las casetas como si bajaban a Catarroja a la casa de Antonio.
-Que el vehículo Opel Corsa matrícula V-7757-BJ es propiedad del declarante quien lo compró de segunda mano sobre el mes de agosto del año 92 si bien no llegó a hacerse el cambio de titularidad del mismo, comprándolo por medio del periódico trajín a una persona cuyo nombre no recuerda pero cree que es de Mislata y pagando por él la cantidad de 300.000 pts. el referido vehículo es de color blanco y con dos puertas delanteras más del maletero.
-Que el Seat ronda que se cita en la declaración obtenida en el atestado es propiedad de Antonio Anglés si bien éste lo compró a nombre de Francisco Partera utilizando para ello el documento nacional de identidad de éste en el que colocando una fotografía de Antonio se sacó una fotocopia en la que parecía que la foto del referido documento es la de Antonio. Que Francisco Partera es amigo de Antonio y es drogadicto, habiéndole dejado el citado documento nacional de identidad a Antonio para que pudiera practicar la superposición fotocopia referida a cambio de recibir unas papeletas de heroína. Que el mencionado Seat ronda es de color azul de tono ni muy claro ni muy oscuro.
-Que Antonio Anglés tiene en Catarroja el apodo o sobrenombre de “Asukiki” y que además desde el mes de septiembre aproximadamente de 1992 comenzó a utilizar el nombre de Rubén en todo tipo de relaciones y situaciones hasta el punto de decirle al declarante que le llamase Rubén y no Antonio, y así lo hizo el declarante a partir de entonces. Sabe también el declarante que Antonio tiene un carnet de identidad de formato nuevo si bien no sabe que nombre aparece en el mismo ya que si bien Antonio le enseñó el documento no le permitió que pudiera ver el nombre ya que no se fiaba ni siquiera de él.
-Que el día de los hechos, viernes, estuvieron comiendo en casa de Antonio en Catarroja y sobre las siete y media u ocho de la tarde salieron de casa con ánimo de ir de fiesta a alguna discoteca. En este sentido el declarante y Antonio tenían por costumbre ir a las Discotecas Arabesco en la carretera de Ademuz término de Paterna, Cancela de Sueca y otra de Turis cuyo nombre no recuerda en este momento. Sin embargo esa tarde Antonio le comentó de ir a la discoteca Colon de Picassent donde había mucha marcha decidiendo ir a la misma. El trayecto lo hicieron en el Opel Corsa del declarante siendo conducido por él mismo.
-El declarante sabía que Antonio tenía un arma que solía por lo general tener escondida en la caseta de Alborache, no siendo muy frecuente que la bajase a Catarroja, si bien a veces lo hacía pues alguna vez se la había visto en la habitación. Que el día de los hechos el declarante ignoraba que Antonio llevase encima el arma, la que portaba enfundada a la espalda en el pantalón, tal y como pudo apercibirse posteriormente. Igualmente ignora el declarante la razón por la que Antonio ese día quiso llevar el arma encima, si bien alguna vez Antonio había manifestado que si la Guardia Civil le daba el alto él se liaría a tiros pues la libertad era muy bonita. En el trayecto hacia Picassent conducía el referido Opel Corsa el propio declarante y circulando por el interior de Picassent a la altura aproximadamente del parque y ermita que hay en la travesía vieron a tres chicas que hacían autostop las que son las mismas que aparecen en las fotografías que se le exhiben y que son reconocidas acordándose por S. Sa., la unión a autos de las referidas fotografías. En ese momento Antonio le dijo al declarante que había unas chicas haciendo autostop y que parase lo que así hizo el declarante. Una vez detenidos Antonio les preguntó a las jóvenes si iban a la discoteca Colon respondiendo las mismas afirmativamente por lo que bajó Antonio del vehículo y adelantando el asiento del mismo entraron las tres jóvenes en el asiento trasero y volviendo Antonio a hacerlo en el delantero derecho.
Que durante los hechos referidos en el vehículo del declarante y antes que subieran las jóvenes iban únicamente él y Antonio sin que fueran acompañados por ninguna otra persona ni en el referido vehículo ni en otro diferente.
-Una vez que reiniciaron a marcha y antes de la discoteca Colon Antonio acercándose al declarante y en voz baja le dijo que no parase y que se irían a tomar algo por ahí contestando el declarante que vale por lo que al llegar a la altura de la discoteca continuó la marcha en lugar de parar, ante lo cual las jóvenes que iban detrás preguntaron porque no paraban contestando Antonio que iban a recoger una cosa a lo que las referidas jóvenes estuvieron conformes si no estaba muy lejos diciéndoles Antonio que no, ya que vivía en una urbanización situada poco después de la discoteca.
Ante esta respuesta de Antonio el declarante se quedó mosqueado ya que no concordaba la decisión de ir a tomar algo con la mentira procedida por Antonio. Que una vez pasadas las urbanizaciones y dándose cuenta las chicas que no era cierto lo que se le había dicho empezaron a protestar y es entonces cuando Antonio sacó el arma y tirando de carro las amenazó, ante una de ella, sin que pueda el declarante precisar cual comenzó a gritar, llevando entonces Antonio a girarse hacia atrás arrodillarse en su asiento y cogiendo la pistola por la culata pero teniendo el cañón próximo y paralelo al dedo meñique y apuntando hacia el codo golpeó así con el arma a una de las chicas sin que pueda precisar cual de ellas aunque en cualquier caso está seguro que no fue la que se encontraba sentada detrás del declarante que era Desirée, debiendo ser pues, Miriam que debía encontrarse en el centro o Antonia que debía encontrarse detrás del asiento de Antonio, posiciones éstas dos últimas que si bien no recuerda con exactitud las supone por el hecho de que posteriormente en bajar por la puerta derecha del vehículo fue Antonia. No obstante recuerda ahora el declarante que al bajar del vehículo era Antonia la que le salía un poco de sangre por la boca por lo que supone que debió ser a ella a quien Antonio pegó en la boca. No obstante el declarante que a consecuencia de dicho golpe no se le debieron romper algunos dientes a Antonia o por lo menos el declarante no se apercibió de ello. Después de pegar el golpe con el arma tal como se ha relatado Antonio dejó la misma en su asiento y con la mano y en un estado de gran excitación empezó a pegar bofetadas en las caras y cachetes en las cabezas, supone de las tres jóvenes, al mismo tiempo les gritaba y ordenaba que se callaran consiguiendo que se callaran de forma que a partir de entonces solo se les oyó llorar a las tres en voz baja. Entre tanto el declarante no dijo ni hizo nada continuando conduciendo a su velocidad normal de unos ochenta kilómetros por hora, y ello porque estaba completamente atemorizado de lo que pudiese hacer Antonio ya que conociendo su carácter agresivo pensaba que era capaz Antonio de dispararle por el solo hecho de que intentara defender a las jóvenes.
-Después de ocurrido lo anterior el declarante continuó circulando, existiendo total silencio hasta que llegando el cruce de Venta Cabrera Antonio le dijo al declarante que girase hacia la izquierda que es la carretera que va a Montserrat y Real de Montroy obedeciendo el declarante y continuando el trayecto por Montserrat, Montroy y Real hasta llegar a la altura de Catadau, todo ello en total silencio y sin que hubiera habido una orden o decisión por parte de alguien sobre el lugar de destino o finalidad perseguida, hasta que al llegar al cruce de la carretera de Carlet con la carretera de Catadau en la que Antonio le dijo al declarante que girase a la derecha y cogiera un camino de tierra que allí había, circulando por el durante unos cinco o diez minutos a unos cuarenta kilómetros por hora aproximadamente, hasta que al llegar a una especie de
fábrica Antonio le dijo que parase allí lo que así hizo el declarante arrimándose a los muros de la referida fábrica.
-Hace constar el declarante que durante el trayecto que ha sido referido inmediatamente después de que Antonio abofeteara y pegara a las tres jóvenes el mismo Antonio sacando de la guantera del coche una especie de gasa que era del mismo Antonio y que él utilizaba para esconderse un tatuaje que tiene en el brazo, procedió a atarles las manos a Antonia y a Miriam, continuando para ello en la misma posición de estar arrodillado sobre su asiento y vuelto y mirando hacia el asiento trasero, suponiendo el declarante que debía utilizar Antonio el lanzador que Antonio siempre llevaba consigo enfundado en el pantalón e ignorando el declarante la razón por la que Antonio no atara también a Desirée. Precisa a este respecto que Antonio ató a las mencionadas Antonia y Miriam dejándoles las manos por delante.
-Precisa también el declarante que después de pasar la discoteca Colon y la urbanización mencionada por Antonio las tres jóvenes pidieron y gritaron que parasen y las dejasen bajar y dejasen tranquilas y fue por eso por lo que Antonio comenzó a golpearlas tal y como se ha relatado ya.
-Una vez estaban detenidos en la mencionada fábrica bajó Antonio del vehículo adelantó su asiento y cogiendo por el brazo a Antonia le dijo que bajara a lo que ésta en principio parecía que se resistía diciéndole que no le hiciera nada ante lo cual Antonio la sacó por la fuerza y una vez los dos fuera del coche se la llevó hacia la parte de los árboles continuándola cogiéndola y llevándola mientras ésta le decía que no le hiciera nada y que no diría nada en tanto que Antonio le ordenaba que se callara si bien no cree el declarante por lo menos no lo vio que en estos momentos Antonio le pegara a Antonia sino que únicamente la arrastraba pero estando andando los dos hasta que en un determinado momento el declarante ya no solamente pudo ver a los que se habían ido ya que las luces del coche estaban apagadas en el paraje no había luz artificial y sólo había un poco de luna sino que después también dejó de oír por razón de la lejanía a los que se habían ido, precisando a este respecto que Antonio no llevaba ninguna linterna ni ningún instrumento de luz. Y cuando Antonio bajo del coche el arma no se encontraba ya en el asiento ni el declarante la vio en el vehículo por lo que supone que Antonio después de terminar de atar a las jóvenes se la debió volver a guardar y por tanto al salir del coche la llevaría consigo.
-Durante el tiempo que pasó hasta que Antonio volvió al vehículo, en que debieron pasar unos diez minutos aproximadamente el declarante continuó sentado en su asiento mientras Desirée y Miriam permanecían también detrás preguntándole que pasaba y que iba a hacer y pidiéndole que las dejase marchar a lo que el declarante les dijo que no y que suponía que no iba a pasar nada sino que Antonio debía estar cabreado encontrándose en ese momento el declarante en un estado de bloqueo por el miedo que tenía y que en estos momentos sigue teniendo a lo que Antonio le pueda hacer.
-Una vez que volvió Antonio lo hizo sólo, sin la compañía de Antonia, y volviendo a entrar en el coche por la portezuela del acompañante le dijo a Miriam que estaba en el centro y le dijo que le acompañara que su amiga Antonia estaba mal o le había pasado algo al mismo tiempo que la cogía por el brazo y la sacaba sin que recuerde el declarante que la referida Miriam pusiera resistencia lo que si sabe que estaba asustada y sacándola del coche se la llevó por la misma dirección que había tomado anteriormente con Antonia si bien antes de ello Antonio cogió de la guantera que se halla en la puerta derecha del coche un objeto que el declarante no vio así como cogió las llaves del coche que estaban puestas en el contacto y dirigiéndose a la parte trasera del vehículo abrió el maletero y sacó otro objeto de allí suponiendo que se llevaría unos alicates que allí se encontraban y cree también una linterna de petaca que también se encontraba allí y una vez cogido esto Antonio volvió a dejar las llaves del coche puestas en el contacto, todo lo cual tuvo lugar antes de que como ya se ha referido que le dijera a Miriam que saliera la cogiera y se la llevara por la misma dirección que anteriormente con Antonia haciendo esto también a oscuras sin utilizar la linterna hasta que en un momento determinado el declarante dejó de ver y oír a Antonio y Miriam.
-Una vez que Antonio y Miriam habían salido el declarante le dijo a Desirée que pasara al asiento delantero para no estar tan sola, lo que así hizo ésta pasando entre los dos respaldos del asiento delantero preguntándole Desirée que es lo que iba a hacer y que iba a pasar, dado que el otro ya se había llevado a sus dos amigas, lo que el declarante contestó que no le iba a hacer nada lo que si que hizo cuando pasó al asiento delantero la cogió del brazo para que no pudiera huir y debieron estar aproximadamente un cuarto de hora en el que así sentados Desirée le preguntaba si le iban a hacer algo y porque su amigo les había pegado y el declarante intentaba calmarla diciéndole que el no les iba a hacer nada hasta que el declarante empezó a hacer proposiciones a Desirée de mantener relaciones sexuales así como a hacerle tocamientos ante lo que esta no contestaba y no aparentó ofrecer excesiva resistencia debido supone el declarante al
temor que tendría la misma de que le pegara o le hiciera alguna maldad. A continuación el declarante bajó el respaldo del asiento donde estaba Desirée para dejarlo en posición horizontal, le bajó a Desirée los pantalones y las bragas y le subió el suéter o le desabrochó la camisa y le subió el sujetador por encima de los pechos para a continuación el declarante bajarse los pantalones y calzoncillos hasta los tobillos montarse encima de Desirée e introducirle el pene por vía vaginal notando entonces que Desirée se quejaba como que la penetración le estaba haciendo daño y continuó la relación sexual en esa forma durante aproximadamente quince minutos hasta que el declarante procedió por propia voluntad a extraer su miembro para eyacular fuera de la vagina. Durante todo este tiempo Desirée permaneció absolutamente inmovilizada y bloqueada, supone por el miedo que sentía de forma que el declarante no necesitó sujetarla; no obstante al principio y como reacción que sintió por la penetración Desirée le decía que le dolía al mismo tiempo que con las manos intentaba apartar al declarante. Que para conseguir penetrarla el declarante le levantó un poco las piernas a Desirée.
-Una vez el declarante eyaculó regresó nuevamente su asiento y subió el asiento de Desirée mientras ésta se subía las bragas y los pantalones y se bajaba el sujetador y abrochaba la camisa sin poder recordar exactamente si la Desirée se hiciera un nudo con el borde de su camisa, y cogiendo el declarante con su mano derecha la mano izquierda de Desirée encendió el declarante con la otra mano encendió la radio y así estuvieron los dos sentados oyendo música y estando Desirée absolutamente inmovilizada y sin decir nada hasta que tres horas o cuatro horas después regresó Antonio.
-En la relación sexual el declarante no usó preservativo ya que no tenía ninguno, y por esa razón es por lo que eyaculó fuera de la vagina haciéndolo entre los dos asientos del vehículo, por donde se encuentra el freno de mano, limpiando después la superficie donde se había derramado el semen con un trapo viejo que llevaba en el coche trapo éste que ya no tiene y que se imagina que lo debió tirar cuando estuvo sucio. No recuerda el declarante que Desirée se limpiara a su vez después de la relación sexual.
-Una vez llegó Antonio abrió la puerta derecha del coche cogió a Desirée la sacó y se la llevó mientras que el declarante le decía joder no has tenido bastante con dos a lo que Antonio le dijo que se callara y que eso no iba con él. El declarante en ese momento suponía habría tenido acceso carnal con Antonia y Miriam así como también que algo les habría hecho ya que no habían regresado ninguna.
-El declarante continuó dentro del vehículo unos quince minutos hasta que ya muy nervioso salió fuera, quedándose en las cercanías del coche si bien tenía curiosidad por saber que estaba pasando donde estaba Antonio, el miedo a que este le hiciera algo si desobedecía la orden era superior y por ello no se atrevió a acercarse más a Antonio. Estando fuera el declarante oía como de lejos Antonio gritaba a Desirée, si bien no podía apreciar en que consistían esos gritos así como también oía gritar a Desirée de forma aterradora como si le estuviesen causando fortísimos dolores. Que al oír estos gritos el declarante ya pudo suponerse donde se encontrarían Antonio y Desirée, si bien no los veía ya que estaban en un campo de algarrobos, el que tal como pudo apreciar después al retirar los cuerpos era un campo trabajado y limpio de hierbas.
-Que unos quince minutos después que el declarante había salido del vehículo oyó tres disparos que procedían del lugar donde se encontraba Antonio, debiendo mediar entre cada uno de los disparos un periodo de unos cinco segundos, y sin que inmediatamente antes ni durante los disparos oyera ningún grito procedente de las tres jóvenes.
-Rectifica el declarante que el tiempo transcurrido que Antonio se llevó a Desirée hasta que se oyeron los disparos fueron unos quince minutos de los cuales pasó dentro del coche cinco minutos aproximadamente.
-Al oír los disparos el declarante se quedó inmovilizado dado el cariz que había cogido los acontecimientos si bien inmediatamente se fue hasta donde estaba Antonio y al llegar allí éste le dijo si te chivas a la Guardia Civil te mato. Al llegar al sitio el declarante se encontró a Antonio de espaldas a él con la pistola en la mano y con el brazo caído y a continuación Antonio los tres cuerpos de Desirée, Miriam y Antonia tumbados en el suelo con las cabezas próximas hacia donde se encontraba con una separación entre ellas de medio metro una, en sentido perpendicular a la dirección en la que avanzaba el declarante y las otras dos con una cierta inclinación oblicua, recordando únicamente que la que se encontraba más a la derecha estaba de lado y llevaba el pelo largo, no recordando la posición que pudieran tener las otras dos. La que se encontraba ladeada tenía la ropa puesta en tanto que las otras dos estaban con los pantalones y bragas bajados y con el resto del cuerpo desnudos. También recuerda que ninguno de los tres cuerpos aparecía con las manos atadas en el momento que los vio. Supone el declarante que la joven del pelo largo que aparecía de lado y vestida debía ser Desirée ya que recuerda que después al vestir a las otras dos les pusieron sendos suéter mientras que Desirée lo que llevaba era una camisa.
-Inmediatamente Antonio le dijo al declarante deprisa vamos a vestirlas, procediendo el declarante a subir las bragas y pantalones de las dos que los tenían bajados mientras Antonio les colocaba los suéteres, no recordando el declarante si les puso o no los sujetadores. No obstante antes de que Antonio le dijera de vestirlas, el mismo Antonio debió poner los tres cadáveres boca arriba ya que cuando comenzaron a vestirlas se encontraban así.
En el momento que procedieron a vestirlas recuerda el declarante que los cuerpos aparecían con tierra pegada, al menos la parte de las piernas que es la que recuerda el declarante, así como también recuerda la sensación de que había muchísima sangre en los cuerpos . En cualquier caso recuerda que en las piernas la sangre se localizaba en la parte interna de los muslos, y supone que la parte superior de los cuerpos también habría mucha sangre ya que Antonio, que fue quien s encargó de vestirlas por arriba también resultó con muchas manchas en su ropa.
-El declarante no recuerda que después de muertas volvieran a atar las manos a los cadáveres y tampoco vio que pudiera haber por allí alguna cuerda o elemento similar, si bien si que recuerda que posteriormente cuando procedieron a trasladar los cadáveres los brazos no colgaban, hacia el coche, por lo que supone que deberían llevar las manos atadas y que en algún momento anterior Antonio debió hacer las ataduras.
Se suspende este acto aproximadamente una hora, siendo las 20.30 horas.
Se reanuda a las 24,00 horas.
-Una vez vestidos los cadáveres Antonio le dice al declarante que se vaya al coche a ponerlo en marcha lo que así hace dándole la vuelta para poder regresar tardando Antonio varios minutos en volver al coche y debiéndose ser las cuatro de la madrugada aproximadamente en reanudar la marcha. De allí se dirigieron a la casa de Alborache a recoger el pico y una alzada para el enterramiento de los cuerpos habiendo tardado una media hora en llegar a la referida casa. De Alborache después de recoger los dos objetos citados se fueron a la casa de Llombay para recoger dos trozos de moquetas que Antonio tenía en la referida casa, habiendo tardado más de una hora para llegar desde Alborache a Llombay de forma que debían ser sobre las seis de la madrugada cuando una vez cargada la moqueta volvieron a salir nuevamente hacia el lugar donde se encontraban los cadáveres, tardando unos veinte minutos o media hora para llegar hasta allí. El declarante pudo dejar el coche a unos cien metros aproximadamente de donde estaban los cadáveres, bajando Antonio que se dirigió hacia el lugar donde estaban éstos, en tanto que el declarante quitó la bandeja trasera del vehículo, plegó y abatió los asientos traseros y extendiendo en la superficie trasera del coche el trozo de moqueta más grande de los dos que habían cogido, hecho lo cual el declarante cogió el otro trozo de moqueta y acudió a reunirse con Antonio. A continuación extendieron uno de los cadáveres sobre la moqueta y utilizando esta en forma de camilla lo trasladaron en el coche donde la depositaron sobre la parte trasera del mismo y así sucesivamente hasta cargar los tres cadáveres.
Calcula el declarante que desde la fábrica vieja hasta el punto donde se encontraban los cadáveres debía de haber unos ciento cincuenta metros.
-Que fue Antonio durante el trayecto hacia Alborache a quién se le ocurrió ir a Llombay a recoger las moquetas de forma que una sirviera para transportar los cadáveres como camilla y otra para extenderla en el coche para que no se manchara éste.
-Una vez que volvieron al lugar donde estaban los cadáveres el declarante ya recordaba el acceso a donde estaban los cadáveres de forma que Antonio no le dijo por donde debía entrar. Asimismo esta segunda vez no llegaron hasta la fábrica ya que un poco antes de la misma cogieron una bajada que permitía llegar con el coche a una distancia más cercana a los cadáveres.
Una vez cargados los cadáveres Antonio le dijo que iba a conducir el sentándose el declarante en el asiento al lado del conductor iniciando la marcha sin saber el declarante donde iba a Antonio a enterrar los cadáveres.
Durante el trayecto el declarante estuvo adormilado incluso llegó a dormirse, sin que llegara a tener conciencia del tiempo que estuvieron circulando aunque si se apercibió que debían ir por caminos muy malos pues el coche tenía mucho movimiento. Cuando Antonio paró el coche era aún de noche y el declarante no conocía el paraje donde se encontraba. Una vez que bajaron cogieron el pico y la azada y estuvieron buscando sitio idóneo para cavar la fosa hasta que poco después Antonio decidió el lugar donde lo realizaron poniéndose a cavar los dos lo que debieron tardar unos tres cuartos de hora. Una vez abierta la fosa volvieron al coche y procedieron a trasladar los cuerpos hasta allá en la misma forma anterior de transportarlos uno a uno cargados en la moqueta utilizada como camilla. No puede precisar el declarante si cada vez que trasladaban un cadáver lo metían en la fosa o si los dejaban al borde de la misma para una vez
los tres allí meterlos ordenadamente. Lo que sí recuerda es que los cadáveres se colocaron apilados uno encima de otro y que después de haberse hecho esto Antonio cogió el coche la moqueta y la llevó hacia la fosa suponiendo el declarante que la metería dentro de ella. A continuación mientras Antonio procedió a cubrir la fosa de tierra el declarante volvió al coche para poner los asientos en su sitio colocar la bandeja y limpiar las posibles manchas que se podían haber producido, una vez hecho esto el declarante se fue hacia la caseta de Llombay que estaría a unos trescientos metros de allí tal como momentos antes se lo había indicado Antonio. El declarante ignora que es lo que Antonio pudiera enterrar en la fosa así como cualquier otros objetos que pudiera llevar hasta allí ignorando la existencia en la fosa o en sus proximidades de ningún tubo de tinte de pelo, de laca de vídeo juegos, prismáticos un guante grande y los demás objetos que resultaron hallados en la diligencia del levantamiento así como también ignora la procedencia como finalidad y razón de las dos trancas y de las piedras envueltas en una camiseta enrolladas que también fueron encontradas en el interior de la fosa.
-El declarante se fue como se ha dicho a la caseta a cambiarse de ropa poniéndose un chandal viejo que se encontraba y colocando toda la ropa que llevaba en una bolsa de plástico. Al poco tiempo llegó Antonio a la misma caseta e hizo lo mismo de quitarse la ropa y ponerse otro chandal y colocando aquella en la misma bolsa mencionada. Cuando el declarante fue a la caseta de Llombay estaba ya clareando el día y cuando después de cambiarse de ropa los dos se marcharon de la caseta era ya de día.
-Después de coger otra vez el vehículo se dirigieron a la caseta de Alborache donde Antonio después de engrasar el arma la escondió en su escondite habitual situado detrás de la caseta, así como bajaron y dejaron también allí el pico y la azada que llevaban en el coche.
-De Alborache se fueron a Buñol a un vertedero donde suelen quemar desperdicios donde tiraron la bolsa de la ropa a una hoguera que había allí marchándose a Catarroja donde Antonio dejó al declarante en su casa mientras que Antonio se volvía a marchar con el coche del declarante.
-Hace constar el declarante que para en la práctica del atestado se le ha cortado con su consentimiento trozos de pelo tanto de la cabeza como del pubis.
A preguntas del Sr. Fiscal manifiesta que después de muertas las jóvenes y vestidas Antonio golpeó los cadáveres con una tranca que se imagina que debía encontrarse por allí ya que el declarante no recuerda que la llevase en el coche y dicha tranca debía tener unos ochenta centímetros de longitud asimismo después de muertas y vestidas Antonio lavó digo clavó su lanzador sobre uno de los cadáveres lanzándolo sobre él no sabiendo el declarante las veces que lo lanzó.
Reconoce como suyo los alicates que le son mostrados y que aparecen en el atestado.
Cuando Antonio se llevó a Antonia y a Miriam se las llevó estando las mismas atadas por delante.
Que durante los meses en que Antonio estuvo viviendo en la caseta de Llombay después de quebrantar la condena estaba allí desenganchándose de la droga su hermano Roberto, así como también estuvo allí su otro hermano Ricardo que es quién se encargaba de traerles la comida.
Que Antonio conocía muy bien el contorno de la caseta de Llombay y del lugar del enterramiento teniendo además mucha afición a ver las abejas y las colmenas.
Que en las casetas de Llombay los tres hermanos dormían sobre dos colchones cada uno en un saco de dormir.
Que el declarante ha visto la película Instinto básico no recordando cuanto aunque fue recién estrenada y pudiendo haber sido en el verano del 92 y fue a verla con un hermano de Antonio con Mauricio, si bien ignora si fue Antonio o no a verla.
A preguntas del Sr. Letrado manifiesta que era la primera vez que subían a auto-estopistas y que el hecho de parar fue a petición de Antonio.
Que cuando iba a mantener relaciones sexuales con Desirée él le desabrochó la camisa sin que tuviera para ello que forzarla o romperla. No son drogadictos ni el declarante ni Antonio así como tampoco ninguno de los dos habían consumido alcohol sino únicamente el declarante había tomado medio Reohipnol.
Terminada la presente leída y hallada conforme la firman todos los presentes detrás de S.Sª. de lo que doy fe.

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