Sexta declaración de Miguel Ricart Tárrega

FOLIOS 2775- 2776

JUZGADO INSTRUCCIÓN SEIS ALZIRA SUMARIO l/93-A
DECLARACIÓN: MIGUEL RICART TÁRREGA
EN ALZIRA A TREINTA DE SEPTIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y CUATRO

Ante el Sr. Juez de instrucción de este Juzgado, asistido de mí, el secretario, que refrenda, constituido en audiencia pública comparece el anotado arriba, a quien S.Sª., instruye de sus derechos: A guardar silencio a no confesarse culpable y a no declarar contra sí mismo, y a ser asistido por Letrado de designación personal o de turno de oficio.
Preguntado a tenor de las generales de la Ley, dijo llamarse como queda expresado, nacido en Catarroja, Valencia, fecha 12-9-69, hijo de Miguel y de Encarnación, y con Documento Nacional de Identidad Número 52638150.
En este acto es requerido para que designe domicilio…
Es asistido por el Letrado D. JOAQUÍN COMINS TELLO.
A preguntas de S.Sª., manifiesta
Encontrándose presentes: El Fiscal Jefe D. Enrique Beltrán, Letrado D. Joaquín Comins Tello, Letrado D. Luis Romero Villafranca, Letrado D. Virgilio Latorre Latorre.
Manifiesta que se ratifica en la declaración prestada en manzanares a fecha de 3-9-93, y tal y como allí relató cuando recogieron a las tres niñas en el coche, en él iba el declarante, en el asiento del copiloto, Antonio Anglés conduciendo y en la parte de atrás Mauricio Anglés y otro individuo al que no conoce y al que los Anglés llamaban “El Nano”, subiendo las tres niñas en la misma parte trasera del vehículo. Que una vez que pasaron la Discoteca Color, que es a donde se dirigían las niñas, Antonio Anglés dijo que se había dejado el dinero y que iba un momento a su casa a por él, continuando camino hacia Llombay, lo que en principio no extrañó a las niñas hasta que ya subiendo por los caminos forestales, comenzaron a protestar, por lo que Antonio Anglés paró en seco el vehículo y comenzó a golpear a las jóvenes al igual que Mauricio y el otro individuo presente; por su parte el declarante dijo que no quería saber nada del asunto y que se marchaba pero entonces Antonio Anglés sacó la pistola que llevaba encima y le dijo que si se marchaba lo mataba, procediendo a continuación a seguir el viaje hasta que llegaron hasta las inmediaciones de la caseta de Llombay. Una vez allí, Antonio, Mauricio y El Nano, bajaron del coche a las tres niñas, a golpes, y se las llevaron a una cierta distancia mientras que el declarante permanecía en el interior del vehículo, en el cual continuó durante aproximadamente una hora oyendo durante todo este tiempo gritos e insultos hasta que oyó tres disparos, que fueron con los que mataron a las niñas.
Preguntado para que diga como se explica que en la instancia dirigida a este instructor de fecha 2 de agosto del 93, manifieste que Antonio Anglés tuvo relaciones sexuales con una chica y mató a dos, que el amigo de Antonio tuvo relación con otra y Mauricio tuvo relación también con otra y mató a una, si ahora declara que en ningún momento estuvo presente en los hechos y ni siquiera los vio, pues ya era noche cerrada, contesta: que por intuición supone que cada uno de aquellos debieron hacer lo que dijo.
Después de haber oído los disparos se acercó Antonio Anglés al coche y amenazó al declarante con la pistola al mismo tiempo que comenzaba a golpearle fuertemente hasta que llegó Mauricio y los separó. A continuación procedieron a abrir la fosa y a enterrar a las niñas y hecho esto subieron nuevamente los cuatro al coche y se dirigieron hasta la caseta de Alborache, si bien al llegar a Llombay el llamado “El Nano”, dijo, que lo bajasen allí y que él se volvería por su cuenta, y así lo hicieron sin que pueda saber el declarante como conseguiría El Nano volver a su casa ya que a la hora que lo dejaron en el pueblo era ya de noche y no debían de haber transportes públicos. En la caseta de Alborache, se acostaron y durmieron los tres que quedaban y al día siguiente se volvieron a Catarroja.
A preguntas del Señor Fiscal: que respecto a El Nano, no puede decir ni por aproximación la edad que tendría, moreno, de constitución normal y de altura sobre el metro setenta y algo y con un vocabulario en el que utilizaba muchas palabras de “argot” callejero.
Que al recoger a las niñas, éstas entraron por detrás del asiento donde se encontraba el declarante el cual no bajó del coche, sino que simplemente se inclinó hacia adelante y abatió el respaldo de su asiento, pasando aquellas por detrás. Sin embargo, no recuerda o no vio como pudieron colocarse las tres niñas, Mauricio y El Nano en el asiento trasero, aunque indudablemente alguien debía de ir sobre las rodillas de alguien por lógica.
Que dentro del coche, una vez que las niñas se dieron cuenta de que no iban por buen camino, y después de protestar las mismas y parar el vehículo Antonio Anglés, las golpearon éste girándose hacia atrás, y Mauricio y El Nano, lo cual lo sabe porque oyó que estos dos gritaban pero propiamente no lo vio.
Que el lugar donde se tuvieron las relaciones sexuales con las tres niñas y donde las mataron no fue en el interior de la caseta sino al aire libre, cerca de donde después las enterrarían. De hecho hasta ese día el declarante nunca había subido a ese paraje ni había entrado nunca en la caseta próxima sino que fue posteriormente al día de los hechos que aquí se instruyen cuando subió por segunda vez allí y entonces sí que entró y conoció la referida caseta.
Que ignora si las tres niñas fueron atadas y adonde, pues en ningún momento el declarante vio ni oyó que hubieran sido atadas con cuerdas.
Que no es cierto lo que dijo en su declaración de fecha de dos de marzo del 93, de que a dos de las niñas se les hubiera introducido un palo por el ano o la vagina ya que como ha dicho ya él, no vio nada de tal forma que aquella declaración fue una pura invención, que también se inventó el que Antonio Anglés desnudara a una de las chicas rompiéndole las prendas superiores.
Que tampoco estuvo presente en el momento en que se produjeron los disparos a las niñas, de forma que la razón por la que en la declaración prestada ante el Juzgado, el pasado día 2 de marzo del 93 manifestase que Antonio Anglés al hacer el primer disparo se le encasquilló la pistola es porque anteriormente al tomarle declaración los funcionarios de la policía judicial, le dijeron que habían encontrado un proyectil, ante lo cual el declarante supuso que había ocurrido aquello. Concretamente esto se lo dijeron cuando el declarante estaba en la Prisión de Castellón y ello ocurrió con posterioridad a que prestase la primera declaración judicial que tuvo lugar en la sede de la Audiencia de Valencia.
Que no sabe porque dijo en la declaración de fecha dos de marzo, que Antonio hizo los disparos a una distancia de unos tres o cuatro palmos, ya que eso ni lo vio ni nadie se lo ha dicho después. Que igualmente no sabe porque dijo lo de la posición de cada una de las tres niñas en el momento en que Antonio las disparó, ya que no estaba presente y nadie se lo ha dicho después, considerando que debe ser una casualidad que lo declarado por él en este aspecto pueda coincidir sustancialmente con los resultados de las autopsias prácticadas.
A preguntas del Letrado D. Luis Romero Villafranca: que respecto al tiempo que permaneció el declarante en el vehículo mientras los otros tres compañeros se llevaron a las niñas y las mataron debió ser de como mucho una hora.
A preguntas del letrado D. Virgilio Latorre Latorre: que lo que la Policía Judicial informó al declarante sobre las circunstancias de los hechos es que las niñas fueron violadas por vía anal y vaginal, que murieron de un disparo por arma, le enseñaron un cartucho completo que se hallaba en la fosa, que tenían señales o marcas en los tobillos,
que estaban atadas y que también sabe, aunque no sabe quién se lo comentó, le dijo que le faltaban a las niñas diversas piezas dentarias. Asimismo también tuvo conocimiento el declarante por los medios de comunicación de que una señora de Picassent vio como un coche blanco paraba y recogía a las niñas. Pero no obstante, sobre lo anterior niega el declarante haber hecho su declaración de fecha 3 de septiembre del 93 para adaptar los hechos a las circunstancias del caso que iba conociendo a través de los medios de comunicación. Que cree recordar que durante aquella noche no encendieron ninguna linterna ni para llevarse a las niñas ni después para enterrarlas aunque cree recordar que había cierta iluminación por haber lugar llena.
Que cree que ni Antonio ni los otros dos tomaron ningún tipo de medidas para eludir el peligro que pudiera derivarse de los gritos de las niñas, lo que ve plenamente lógico ya que el paraje es totalmente solitario sin que tales gritos pudieran ser oídos por nadie.
Que como ya ha declarado, no es cierto que la noche de los hechos bajasen a Llombay, al pueblo, a comprar bocadillos, aunque si que es verdad que con anterioridad a esto, si que recuerda una noche en que en un bar de Llombay, yendo Antonio Anglés y el declarante compraron unos bocadillos para cenar, si bien esa noche, al bar solo fue Anglés ya que el declarante se quedó en el interior del coche. Y a este respecto aclara que si bien fue el día de los hechos la primera vez, que subió hasta el paraje donde fueron encontradas las niñas, sin embargo con anterioridad ya había estado varias veces en Llombay o Catadau ya que los hermanos Anglés tenían en un pinar cercano a estos pueblos, plantada de continuo una tienda de campaña en la que pernoctaban de vez en cuando.
Que una vez ya muertas las niñas y habiendo ido Antonio al coche a buscar al declarante, y habiéndole amenazado con la pistola así como golpeado reiteradamente hasta que llegó Mauri y los separó el declarante se fue con Antonio hasta las cercanías a donde estaban los cadáveres si bien no puede decir ni en que posición estaban ni tampoco si estaban vestidas o desnudas pues no se fijó además de que no veía bien a causa de los golpes recibidos de Antonio, a continuación Antonio volvió al coche cogió un pico que en él había y volvió al lugar donde estaban los cadáveres y allí mismo indirectamente y sin buscar más le dijo al declarante que comenzase a cavar con el pico, lo que así hizo si bien dadas las malas condiciones físicas que tenía y las dificultades para cavar poco después el propio Antonio le quitó el pico y le dijo que se marchase al coche, volviéndose a él, el declarante, del cual ya no salió hasta que se marcharon del lugar, por lo cual el declarante no llegó a ver como terminaba….. a las niñas, por ello ignora también de donde pudieron sacar la moqueta que apareció junto a los cadáveres dentro de la fosa, cuya existencia sin embargo la conoció el declarante puesto que se lo dijo funcionarios de la policía judicial.
Que el pico utilizado lo llevaban de normal en el coche ya que iban ellos mucho por el campo y les podía ser útil en alguna ocasión e ignora que pudo hacerse del referido pico después de los hechos. Que el hecho de que el declarante supiera que los tres cadáveres en la fosa se encontraban apilados, lo sabe porque así se lo dijo posteriormente Antonio Anglés. Y fue pura invención lo declarado anteriormente de que además de un pico hubiesen utilizado también en el enterramiento una azada.
Que el hecho de llevar el pico en el coche, como ya ha dicho es porque ya lo llevaban de antemano desde hacía tiempo, sin que ese día lo hubiesen introducido con intención de perpetrar lo que después llegó a acontecer. No obstante unos meses antes conduciendo el declarante su vehículo y yendo con Antonio Anglés se encontraron por una urbanización cercana a Llombay a unas niñas de 8 años aproximadamente, que en plan de juego les hicieron señas de hacer autostop, ante lo cual Antonio Anglés le dijo al declarante que parase, pero éste se negó y continuó su marcha ya que no le gustó nada la
proposición pues Antonio ya había repetido varias veces que le tenía ganas a subir algunas chicas y hacer con ellas lo que se le ocurriese, barbaridades. Y recuerda también que con anterioridad a esto, en otra ocasión, Antonio y Mauricio Anglés hablaron de raptar a algunas niñas y de violarlas e incluso matarlas; y concretamente cree recordar que fue a raíz de descubrirse algún caso de alguna niña o joven muerta y violada, cuando los hermanos Anglés hicieron el comentario de que les gustaría a ellos también hacer lo mismo.
Leída la declaración prestada ante el juez de Manzanares, en la parte que dice, que utilizaron un pico y una azada para enterrar los cadáveres, manifiesta el declarante, que no sabe porque dijo eso, ya que como ya ha manifestado anteriormente, lo único cierto es que utilizaron y llevaban únicamente un pico y ninguna azada.
A preguntas del Sr. Fiscal: reconoce que en declaración de fecha dos de marzo del 93, para describir a cada una de las niñas originariamente lo hacía por sus características y para facilitar la declaración se le mostró una tarjeta en la que aparecían las fotos de las tres niñas con sus nombres, que obra unida a la causa, usando de ello, pudo a partir de ese momento llamar a cada una por su nombre.
Y encontrándola conforme la firma con S.S., y los presentes, doy fe.

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